
Después del carnaval llega la calma y el cine, un buen lugar para darle una tregua al cuerpo después de los excesos.
Les propongo El luchador, una película que parece hecha para su actor principal, un Mickey Rourke tan castigado por la mala vida y la lucha como el personaje protagonista del filme, Randy The Ram. Su larga melena oculta un rostro desfigurado más parecido al de Carmen de Mairena que al del semental salvaje que chuperreteaba a Kim Basinger en Nueve semanas y media.
El realizador Darren Aronofsky sigue los pasos de Rourke y nos muestra, con una estética realista y casi documental, algunas claves de la lucha libre; esas peleas pactadas y espectaculares donde recibe leña hasta el árbitro.
El actor da vida a un luchador decadente, solo y vacío que se ve obligado a enfrentarse a su peor rival, la vida fuera del cuadrilátero. Su convincente interpretación logra conmovernos mientras nos guía hasta el único desenlace posible.
Hubiera deseado que este perdedor se llevara el Oscar al Mejor Actor, primero, porque Sean Penn ya tenía uno, y porque el gran trabajo y la resurreción de Rouke lo merecían.
Probablemente estemos ante el papel de su vida.





¡Carmen de Mairena! ¡Me has hecho reir!
Juraíto. Dan ganas de congelar la imagen. Porque con esa melena no se le ve bien la cara. Esos labios tienen que ser operados. Tú fíjate.
Totalmente. Ayer vi la peli (la adquirí en mi videoclub más cercano ;-p) y definitivamente, o le hincharon los morros con siete kilos de silicona, o Tulip patrocina la peli y le pusieron dos salchichas de las gordas
De todas formas, sigo prefiriendo a Sean Penn, más que nada porque, lamentablemente, me da que el Rourke estaba interpretándose a sí mismo…
Gracias por la recomendación!
“De todas formas, sigo prefiriendo a Sean Penn, más que nada porque, lamentablemente, me da que el Rourke estaba interpretándose a sí mismo… ”
Lo mismito que pienso yo con Penelope Cruz…
Sobre “el luchador” aún no la he visto, pero estoy perezosa para esta clase de pelis un poco deprimentes así que esperaré a que me vuelvan las ganas…
Pues sí, Rourke clava al personaje o viceversa. Dificílmente otro lo hubiera hecho mejor. Pero prefiero mil veces a Rourke que a Peen.
Confieso. Le tengo manía porque se le va la mano fácilmente. Madonna probó su medicina. Y, como dice el proberbio, el que nace lechón muere cochino.
Encima, sube a recoger su Oscar y pide igualdad de derechos para todos. Eso está muy bien, pero viniendo de un maltratador, hubiera preferido ver a Rourke dedicándoselo a su difunto perro.