
Por fin el sábado caté el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. La sabrosa jornada comenzó con Tulpan, un emocionante recorrido por la desoladora estepa kazaja donde los sueños y fracasos de un joven pastor crecen y se desvanecen al igual que los violentos tornados. Esta cinta, conmovedora, bella y exótica, se proyectará hoy lunes a las 22.45 horas. Y no sé si tendrá un tercer pase. Merece la pena.
El segundo plato fue algo más desabrido, 35rhums. Una historia de urbanitas solos y desarraigados que fabrican lazos afectivos para poder sobrevivir. Los personajes se construyen lentamente en la pantalla y, cuando estamos empezando a saborear el filme, llega un final abrupto que abusa de la elipsis.
Para rematar el empacho, el estreno de No-Do del canario Elio Quiroga. Un postre que quise probar por pura curiosidad y que sólo es apto para los amantes del terror. En una casa encantada, que recuerda a El Orfanato, habitan fantasmas sacados del cine clásico y del más actual que dan sustos previsibles a Ana Torrent. Lo bueno de la cinta es que su desarrollo y desenlace no chirrían. Quiroga ha hilado un guión donde las cosas encajan y la factura es muy digna a pesar de que el presupuesto era cortito. Entretiene y deja buen regusto. ¡Enhorabuena!
El filme de Arnaud Desplechín Un cuento de Navidad fue otra grata sorpresa. El realizador francés nos invita a pasar unas navidades con una singular y desquiciada familia. La película dura dos horas y media, pero se hace corta. Gustosamente hubiera pasado una hora más con el sensacional Mathieu Amalric y la majestuosa Catherine Denueve. Se proyecta hoy a las 20.00 horas.
Seguiré dándoles chivatazos. Si ven algo interesante, por favor, avisen.







