
El truco del manco
“El truco del manco” tuvo una buena acogida en los Goya, de hecho la película se hizo con los tres galardones a los que estaba nominada. Santiago Zannou se llevó el Goya al mejor director novel, El Langui el de mejor actor revelación y otra por la mejor canción. Esto es un buen aval para la expectación, yo no he tenido la oportunidad de verla, pero tengo mucho interés por hacerlo. Desgraciadamente el lunes 18 me la perderé una vez más ya que no podré ir, pero todos los que no la hayan visto o la hayan visto pero quieran verla de nuevo, podrán hacerlo a las 20.30 en el Espacio Cultural CajaCanarias y por tan solo 2 euros. Este precio en tiempos de crisis está muy bien.
“El truco del manco” narra la historia de Enrique Heredia, El Cuajo, un buscavidas payo agitanado con medio cuerpo afectado por una parálisis cerebral que le impide andar con facilidad. El Cuajo convence a su amigo Adolfo, un joven mulato que vive en un barrio dormitorio de las afueras de la ciudad con un padre alcohólico y con problemas de salud, para levantar un estudio musical donde ganarse la vida con el talento y la pasión que les une: el Hip-Hop. El reparto está compuesto por actores no profesionales, seleccionados a través de un casting por los extrarradios de Madrid y Barcelona. Entre ellos destaca Juan Manuel Montilla, conocido como El Langui, líder del grupo musical de hip-hop La Excepción, que fue galardonado en 2006 por MTV Europa como el mejor grupo europeo en lengua castellana.
Zannou cumplió de forma tajante una de las frases que escupe El Cuajo en pantalla: “A mí no me digas que no se puede“. Tal y como cuenta el director: “Rodábamos en una o dos tomas, porque si no, los actores, casi todos debutantes, perdían frescura. Antes habíamos ensayado días y días, en jornadas de once horas. Y yo, el primero. Les puse filmes como Mi pie izquierdo, Felices dieciséis o Cowboy de medianoche para que vieran cómo quería contar la verdad sin ser un documental“. Zannou busca contar una historia de lo que acontece en los barrios populares, con gente que conoce bien su día a día y probablemente esa haya sido una de las principales claves del éxito de esta película. Además el director ya planea nuevos proyectos en los que seguirá compartiendo con el mundo la visión desde el punto de vista olvidado, marginal, ese punto de vista que en la sociedad del consumo parece relegado a un tercer plano. Zannou dice que: “el cine no va a cambiar las cosas, aunque si sirve como pequeño martillo para quitar alguna piedra del muro y que el público vea lo que ocurre fuera, será suficiente. La gente de barrios marginales está ahí y tiene corazón“.
Antes de la sesión de cine podemos aprovechar y tomarnos algo en el Tuareg, ya que queda muy cerca, y qué mejor plan que un poco de buena conversación, acompañado por un té, un café, o lo que guste, unos dulces, y para culminar una interesante sesión de cine, a mi me parece un plan redondo.
Para los que aún no conozcan el Tuareg, pueden aprovechar y con la excusa del cine pasarse por allí y así conocer ese local tan agradable de Santa Cruz.
















